El embarazo de Mariana transcurría como el que cualquier mujer desea: no hubo náuseas ni otros síntomas, ni piel fea ni antojos, mi barriga era pequeña y proporcionada y no tenía ninguna contraindicación o regla que rechazara una vida normal. Renuncié al trabajo al tener 5 meses de embarazo porque quería dedicarme a mi bebé y me fui a acompañar a mi esposo a un viaje de trabajo 1 mes a los Estados Unidos. Allí los días se pasaron sin darnos cuenta y debíamos regresar a Colombia en dos días cuando, de repente, sentí que me mojé toda la ropa y me mojé y  me mojé sin parar, y empecé a sospechar lo que estaba pasando. Mi esposo estaba dormido al lado y lo desperté diciéndole “amor tengo agua por todas partes pero no me oriné” y con risa nerviosa corrí hasta el baño donde confirmé que no era orina lo que salía, y supe que era líquido amniótico pues podía sentir de dónde salía y era totalmente transparente. Llamé a mi obstetra en Medellín y al describirle la situación me dijo que me fuera para el hospital inmediatamente y tratara de permanecer acostada lo más que pudiera, a lo cual hice caso muy nerviosa, y cuando iba a colgar me dijo “creo que vas a tener una hija americana, prepárate”. Salimos para el hospital, obviamente sin maletín de parto ni cosas referentes a él pues todo estaba esperándonos en Medellín, donde se suponía que iba a nacer Mariana. Entramos en urgencias y nos atendieron amablemente, yo no podía parar de pensar que todo estaba sucediendo muy rápido y que debía ser un sueño o algo así. Cuando la médica confirmó que era líquido y la cantidad que quedaba, nos dijo que yo me quedaría en una sala de parto porque lo más normal era que si había reventado fuente, el cuerpo entrara en estado de parto en las 48 horas siguientes, ¡Con 28 semanas de embarazo! Apenas me acordaba de haber leído que como a eso de las 25 semanas (solo tres antes) el bebé ya estaba formado del todo, y, ante una eventualidad de nacimiento, podría sobrevivir con mucha ayuda y esas palabras retumbaban y revoloteaban en mi cabeza junto con todo lo que se venía encima: mi mamá no estaba conmigo, no teníamos nada, ni siquiera alguien a quién acudir, solo estábamos mi esposo y yo, y la vida de Mariana. Entré al cuarto al que me remitieron, con una cama como de ginecólogo, muchas luces y una cunita vacía en una esquina, y solo podíamos morirnos de la emoción de pensar que en unas horas conoceríamos a nuestra princesa, mezclado con risa, combinado con lágrimas, preocupación e incertidumbre. Pasaron 9 días en los que no me pude parar, siempre cuidando el líquido, hacía pipí en un pato y popó también, mi cuarto no tenía ventanas, no podía ni bañarme y todo eso solo con mi esposo, me hacían exámenes permanentes cuidando que no fuera a entrar ninguna infección pues estaba rota la bolsa y ante el mínimo signo, debíamos entrar en parto; 9 días son 9, una eternidad para tremenda ansiedad y a la vez como un castigo, la higiene es algo que te convierte en princesa o gamín y yo me sentía encarcelada. Al día 9 mi esposo le pidió permiso al médico para sacarme en silla de ruedas a almorzar a la acera del hospital y él entendió y aceptó. Mi esposo compró comida del hospital y salimos a la acera en busca de “libertad” y me puse a llorar cuando vi el sol, almorzamos en unas escaleras y nos devolvimos al cuarto, nos recibió la noticia de que ese día nacería Mariana porque había alto riesgo de infección. -“Quiero un parto natural”- le dije al doctor. Él prometió complacerme hasta donde más pudiera pero me explicó que como la bebé venía prematura no debíamos exponerla demasiado al estrés que implica un parto muy largo o una dilatación muy lenta, por lo que me propuso que indujéramos el parto con una hormona que se inyecta y esperáramos a ver cómo evolucionaba el cuerpo. Así me veía en ese momento, cuando estaba lista para que me llevaran a la sala de partos y me dejaron bañar:
Mamá con amor

 

 

Mi mamá y mi suegra alcanzaron a llegar para estar con nosotros en ese momento. Me pusieron la droga y pusieron un límite de tiempo: si en 6 horas no había dilatado lo suficiente y no tenía contracciones fuertes, recurrirían a una cesárea, pero yo estaba segura que sí podríamos lograrlo de manera natural. Como a las 3 horas empecé con las contracciones. Había una máquina que imprimía papelitos con montañas pequeñas y grandes, dependiendo de si la contracción había sido elevada o no, y yo solo sentía como un cólico menstrual a veces fuerte a veces normal. El médico y las enfermeras se sorprendían de mi umbral del dolor, y muy cerca se oían gritos de mujeres que estaban en las mismas que yo, me sentía fuerte. A las 6 horas no había dilatado NADA y tenía contracciones muy fuertes, me hacían brincar un poquito de la cama cada que las sentía; el médico me dijo que no debíamos renunciar a nuestro plan inicial y que me preparara para una cesárea. Yo estaba tranquila hasta que dijo eso y vi que en ese instante llegaban con una silla de ruedas por mí, pensé que podía siquiera pensar un rato o esperar más pero era en ese instante que todo estaba pasando, mi hija iba a nacer. Me despedí de mi mamá y mi suegra y mi esposo me acompañó a la sala de cirugías. La anestesia fue en la columna, me pincharon dos veces porque la practicante de turno no lo supo hacer y el médico tuvo que corregirla, y en ese momento ni me importó, solo pensaba en conocer a Mariana, la que por tanto tiempo me había imaginado y ya iba a nacer. Me pasó un corrientazo caliente por el cuerpo y en un segundo ya no pude mover los pies, ni las piernas, ni la cadera. Me hicieron varias pruebas de sensibilidad y sentía pero no me dolía cuando me pellizcaban. Empezó el procedimiento y me pusieron una tela en frente de la cara. A mi esposo lo sentaron a mi lado para que me cogiera la mano y tampoco lo dejaban ver. Yo sentía todo pero sin dolor, sentí cuando cortaron, olía a chicharrón, sentí cuando empezaron a hacer presión desde el pecho hasta abajo y de repente le dijeron a mi esposo “párese que su hija va a nacer” y él se paró muy obediente con el celular y la sacaron y bajaron la tela y me la pasaron y tomaron la foto y la vi y conté los dedos y las manos y los pies y se la llevaron. Así como lo cuento fue, o más rápido. Y vimos que la pesaron y pesaba 1 kilo 900 gramos (fue una sorpresa que estuviera tan grande para el tiempo que tenía) y la midieron y eran 25 centímetros de una cosita viscosa y gritona pero totalmente llena de vida.

Mamá con amor

Me recuperé y me explicaron que la bebé había tenido que ir a la incubadora. Ese riesgo ya nos lo habían explicado debido a las semanas de embarazo. Pero la vimos tan grande y vital que por un momento esa posibilidad se borró de nuestras mentes. Cuando confirmaron que sí había requerido ir a la NICU (Sala de Cuidados Intensivos en Inglés) fue un momento difícil. Fuimos a verla y no pudimos tocarla. Estaba metida en una cajita totalmente envuelta de cables y lámparas y cosas extrañas y yo quería practicar mi nuevo rol de mamá y abrazarla y darle mi leche como lo había leído tantas veces; y el papá estaba preparado para echársela al pecho como le habían recomendado sus amigos, pero no pudimos más que verla y oír los monitores que pitaban muy duro cada vez que dejaba de respirar y el oxígeno le inflaba el pecho, o cada vez que su oxigenación se caía y actuaban muchas máquinas al rescate.

Mamá con amor

 

Mamá con amor

 

Los primeros 4 días estuve en la clínica recuperándome de la cesárea, me dolía más el hecho de irme al cuarto sin mi bebé y la incertidumbre de si todo eso que estaba pasando iba a terminar en un final feliz. Iba una señora a visitarme y a explicarme que yo debía dar leche por medio del extractor porque Mariana no sabía chupar y no aprendería sino varias semanas después, y que si yo le daba mi leche saldría de la NICU en la mitad del tiempo que si le daba fórmula. También me dijo que somos animales y no hay vacas que no den leche, así como no hay mujeres recién paridas que no den, a menos que exista una enfermedad de por medio, y yo le expliqué que en Colombia me habían dicho que no todas daban leche y me dijo que uno podía elegir entre dar leche o ser caprichoso. Me recomendó que me extrajera cada 4 horas y se me volvió un reto: si la leche mía era lo que nos iba a devolver a nuestra Mariana iba a dar toneladas de leche, fuera como fuera. Y me sonaba una alarma y cada 4 horas estaba yo frente a esa máquina, a veces llorando porque es como 100 alacranes pegados del pezón y al principio salían 5 goticas. Pero cuando empecé a ver llenarse esos tarros entendí que estaba cumpliendo con mi parte, y recé también para que Mariana estuviera cumpliendo con la suya, de sobrevivir lo mejor posible a esa caja y así lo estaba haciendo.

Mamá con amor

 

Al cuarto día fue un día muy feliz: pudimos cargarla por primera vez. La foto me encanta porque revela todos los sentimientos envueltos: risa, llanto, nervios, amor… Mil. Era un tamalito hermoso lleno de fragilidad y a la vez de vida. Le toqué todo lo que estaba descubierto, le canté y la cogí pensando en todo lo bonito que alguna vez había oído. Me prometí ser la mejor mamá del mundo si ella sobrevivía. Me invadía un sentimiento eterno de bondad.

Al cuarto día fue un día muy triste: tuvimos que volver a casa sin Mariana. Los días anteriores estaba a tres corredores de distancia, caminados muy despacito por la cortada de la cesárea, pero a partir de ese día estábamos a media hora de ella, a semáforos y tráfico. No pude evitar llorar, como si la hubiera perdido, como si me la hubieran robado, y en efecto lo estaban haciendo. Creo que no hay momento más duro de esta historia que ese en el que tuve que abandonarla. Me sentía la peor mamá, incapaz de estar con mi cría, incapaz de haberla mantenido en mi barriga más tiempo. Pero mi tristeza se apagaba por largos ratos mientras estaba al lado de ella, teniéndola como canguro, oyendo siempre los progresos que había tenido como la mamá más orgullosa: “hoy no paró de respirar”, “hoy abrió los ojos mucho rato”, “hoy le quitamos algunos cables y respondió bien”, siempre en progreso y nunca retrocediendo, mi Mariana siempre fue la heroína. Y las enfermeras me hacían ver que ella era la fuerza que me faltaba en los momentos difíciles, me decían que ella la tenía para sobrevivir, también la tenía yo para aguantar.

Mamá con amor

 

 

Y los días fueron pasando y ella progresaba y progresaba pero su graduación de la NICU era que tomara leche de mi pecho. Eso significaba que ella había desarrollado la succión y podía irse a casa. Fueron 19 días de muchas cosas: a nivel de pareja, enfrentar esta situación nos hizo crecer y entender que nuestra familia éramos nosotros 3, no mi mamá ni la mamá de él y que así debíamos darnos fuerza. A nivel personal, aprendí la paciencia, me preparé mejor como mamá al no tener más que mi intuición para manejar toda esa situación y aprendí a confiar en mí misma. A nivel social, entendí que son muy valiosos los consejos que me pudieran dar pero la última palabra siempre la tengo yo y nada pasa si desconozco lo de moda o lo que se usa. Y así fue una experiencia que me abrió las puertas a un área del conocimiento nuevo, que por más estudiado que esté no se entiende hasta que se vive. El parto es la puerta a ese campo, a esa nueva vida que está por comenzar y que cambia la que hasta ese momento se venía viviendo.

La experiencia más extrema, más tierna, más aventurada, más débil, más amorosa. Todos los adjetivos caben para describirla. En mi caso, la más hermosa de mi vida.

Mamá con amor

Mamá con amor

Tal vez este sea uno de los temas que me parece más importante dentro de todo lo que implica ser mamá. Vivimos en un mundo donde tenemos exceso de información de todo tipo, y en una sociedad (latinoamericana) donde disfrutamos de familias muy unidas y la calidez de las personas es una característica casi obligada. El problema que hay con eso es que dejamos de pensar muchas veces para darle cabida a lo que dicen los expertos y los seres queridos.

Hoy es casi una imposición contar con una persona que nos ayude incluso antes de tener bebé. La gente dice que las enfermeras y niñeras son una obligación, que los niños no deben alimentarse ya porque es de “indios” y hay leches en polvo que lo reemplazan, que deben tener x juguetes para poder desarrollarse bien, deben tener iPad desde incluso antes de ver los colores, y así un montón de cosas que a veces ni nos tomamos el trabajo de comprobar si en realidad si son tan ciertas o tan buenas como generalmente se cree.

En mi caso, me tocó enfrentar sola y en otro país el parto, y fuera de eso fue una emergencia. No contaba con la gente que todo el tiempo me repitiera qué hacer al principio, solo estábamos mi esposo, la vida de Mariana y yo, nadie más. Y no me pudo parecer una mejor experiencia para darme cuenta que como seres vivos estamos dotados de intuición, y como seres racionales la complementamos con el sentido común; aunque mi bebé requirió de especiales cuidados siempre supe qué hacer y lo hice bien. Lo único que aprendí (y lo más valioso) fue a creer en mí como mamá pues aunque estaba estrenando ese título la naturaleza misma me había graduado de esa carrera. Obviamente, hay que oír consejos, leer, informarse todo lo que uno quiera, pero en últimas las que sabemos qué es necesario y qué no, qué es bueno y qué no, somos las mamás de cada criaturita. Mi invitación es no dejarnos llevar por el consumismo, ni por las ideas muchas veces vacías de sentido común, si la tierra nos dio un hijo, la tierra también nos dio las herramientas para tratarlo día a día. Sólo hace falta buscar las respuestas dentro de cada una de nosotras y confiar en eso que encontramos.

Mamá con amor

 

¡Hola a todos! Esta soy yo. Una mujer y mamá real, como todas. El propósito de abrir esta página es compartir mi experiencia como mamá joven pues en esta época, donde toda la información está a nuestro alcance, hacen falta personas que nos traduzcan esa información y le impriman sentimientos. En mi caso, mi labor de mamá es pura intuición y solo un poco de estudio; renuncié a mi trabajo como abogada en una firma para dedicarme a mi bebé y sacarle el máximo provecho. Comparto mi experiencia pues los hijos no vienen con manual de instrucciones y espero que este sea un espacio de crecimiento tanto para los visitantes como para mí, la creadora.

¡BIENVENIDOS!

IMG-20170922-WA0023

LA ALIMENTACIÓN ADECUADA 👧❤👶Como padres, este tema es uno de los que más interés nos genera, y queremos siempre garantizar que nuestros hijos tengan los nutrientes necesarios para crecer sanos y fuertes. Es muy importante tener en cuenta que en la primera infancia  (hasta los 5 años), la ingesta de todos los grupos alimenticios es esencial (y en especial las proteínas), y debemos vigilar que a nuestros chiquitos, que son nuestro mayor tesoro, podamos efectivamente darles lo mejor. Nuestro cuidado en este período de tiempo va a generar en el cuerpo unos patrones, que se establecerán incluso hasta la vida adulta en la mayoría de los casos, es por eso que si logramos establecer una buena alimentación, no solo estaremos garantizando que nuestros hijos crezcan en ese momento, sino que estaremos sentando las bases para una vida saludable. Los tejidos, los órganos y los músculos requieren de proteínas de calidad para poder desarrollarse, y tenemos varias herramientas en nuestras manos para que esto suceda de la mejor manera:

🍜 La mesa es un placer para los adultos, no debe ser jamás un momento de batalla. Sentarse a la mesa con los hijos debe incluir un momento en familia donde se comenten cosas agradables y no donde se cuenten cucharadas o avioncitos.

🥗 Los platos deben ser coloridos y por esto entendemos que las frutas y vegetales nos ayudan a que nuestros niños sientan un interés por probar, experimentar y comer.

🍗 Las porciones deben corresponder según la edad, y el logro no es que el niño “se coma todo” sino que aprenda a autoregularse y sentir cuando esté lleno.

👨👩👧👶El ejemplo es sumamente importante, los adultos no debemos referirnos a cosas como “maluco”, “gas”, sino alentar al niño a que coma, que es delicioso.

🍝 Para lo anterior es ideal que la comida que come el bebé sea la misma que comen los otros miembros de la familia (blw)

Para garantizar que el niño consuma los nutrientes que requiere para crecer sano y fuerte, podemos valernos de una alimento lácteo según la edad, preparando un batido, una colada o alguna receta (a mí me gusta NAN® OPTIPRO® 3 Desarrollo) #MamaConAmor

Es necesario contar lo que nos pasa

 

ES NECESARIO CONTAR LO QUE NOS PASA👨‍👩‍👧‍👧💗 Dicen los reportes históricos que “al final de la Guerra Mundial, hubo una migración masiva de pueblos pequeños que se desplazó a las zonas urbanas y suburbanas. Esto propició un cambio de cultura, y se perdió la sabiduría y el apoyo de las familias extensas y los viejos amigos, y mutó la estrategia básica que permitió a otros colonizar exitosamente un continente”*. Los pioneros de antes, se reunían con otros campamentos para compartir experiencias de los viajes y tomar lecciones ajenas de supervivencia; y, en lugar de seguir con la costumbre, decidieron volverse solitarios, dejando en la sociedad la idea de que “cada uno solucionaba sus propios problemas”. Nunca más se reunieron a contarse las dificultades de la familia, y se creó también la imagen de que nada era difícil o malo, y que había hijos perfectos, y detrás, padres perfectos. De ahí surge la “¿intimidad familiar?”¿Qué es? El desconocimiento total de que a todos nos pasa lo mismo, y todos sufrimos por eso. La ironía de creer que hay familias perfectas y sin problemas, con hijos perfectos y sin problemas. Así como sufrimos porque el hijo no come, se pone grosero y no sabemos cómo hacer con algunas cosas, así mismo le pasa a la vecina, a la amiga, que no lo comenta, porque nos metieron la idea de que eso es intimidad. De todas mis charlas, las grupales son las más enriquecedoras porque oímos de los “atrevidos” que hablan en público, lo que a todos nos agobia en silencio. Y exteriorizar aliviana, sana y permite trascender, haciéndonos evolucionar como especie. Este es el porqué del blog. No estamos solos, a todos nos pasa todo. Ninguno es tan unitario para que le pasen cosas exclusivas. El dolor y el sufrimiento es común, y también las alegrías. Y contar lo que nos pasa ayuda a otros a salir adelante. Así que, me preguntan, ¿No te da pena contar tu vida en una página? No, si crea vínculos; no, si a alguien aliviana; no, si algo hago para que se quite el vicio de creernos mamás y papás perfectos con hijos perfectos🙏💗 A mí me pasa todo lo que a ustedes, solo intento sobre llevarlo y compartirlo, por si les sirve 😘❤ Los quiero mucho.
#MamaConAmor

PicsArt_08-31-02.43.07

 

🙏💗 Hay un grupo de seguidores en esta comunidad, que me han escrito, una y otra vez, con dolor. Un lado de ellos disfruta ver a Mariana y a Elisa crecer, y otro lado de ellos sufre por no poder celebrar lo mismo, por imaginar una realidad distinta a la suya, por aprender a la fuerza a esperar, por tener hijos con condiciones especiales a los que aman, tal y como yo amo a mis niñas. Yo no puedo decirles mucho de lo que viven, pero intento ponerme a menudo en sus zapatos y siento admiración. Alguna mamá de un video viral que compartí en el FanPage, contaba su historia y decía que tener un hijo especial era como planear un viaje a Italia y terminar, por cosas del destino, en Holanda. Pasar de tener todas las expectativas turísticas y comunes de Italia a conocer qué se hace y qué se come en Holanda, no había sido fácil, pero definitivamente, enriquecedor. Hoy les traigo un artículo de una de esas mamás, que ha celebrado conmigo cada cosa que comparto, sabiendo que en Holanda también se ama y se ama mucho, aunque sea un destino desconocido para la mayoría. Y con esto quiero ser incluyente y decirles que si bien me queda difícil hablar de otras realidades, las reconozco, las apoyo y las amo; aquí va:

“Me encantaría que cuando fueras a “leer” este artículo cerraras tus ojos y pidieras a alguien que lo lea, porque más que leerlo, este artículo hay que sentirlo.  Cierra tus ojos….siéntelo y disfrútalo.

Yo no tengo estudios académicos sobre sicología, pedagogía, educación infantil o algo similar. Soy mujer, trabajadora independiente, publicista, especialista en gerencia de mercadeo y mamá. amo cuidar de esos seres transparentes que lo único que tienen para dar es verdad y amor.

Raquel es mi hija, nació tan gordita, tan grande, peludita y sin una arruga…. parecía de casi un mes. Todo estuvo bien siempre. Crecimiento, peso, talla…y como es mi hija, es perfecta para mí. Raquel se desarrollaba bajo la tabla de progresos pediátricos así que todo fue muy normal.

Cerca de los dos años, la profesora con la que hacíamos estimulación me dijo que la niña parecía con bajo tono muscular, efectivamente Raquel fue diagnosticada con hipotonía leve. En estas situaciones siempre me pregunto: qué hay que hacer y vamos para adelante. Terapias y terapias……de repente estaba inmersa en un mundo clínico diario que debían hacer que Raquel saliera adelante y fortalecieran cada músculo de su cuerpo, día a día me sentaba en las salas de espera a escuchar la retroalimentación de una terapeuta, cada tarde para mí significaba un gasto lleno de amor que sacaría adelante nuestra hija, hice amigos sentada esperando, entendí un mundo que no pensé que iba a conocer. El mundo de los niños discapacitados, si, los niños que en otros espacios no “son normales”.

Con estos días comenzaba a crecer en mí una leona inmensa (soy muy bajita), una leona que iba a defender su cría de los perversos comentarios de una sociedad imprudente. Si, esto le genera un retraso en el lenguaje y la gente en los parques, en los restaurantes hasta en tu propia casa, comentan: “es que es muy mimada, por eso no habla”, “que falta de cuidado, parece no tener la estimulación adecuada”, “seguro está cuidada por una empleada en casa y la pegan al televisor o a esas tabletas”, sólo yo sé cuánto dolor sentí en mi corazón, porque pocos saben lo que es pasar las tardes de tu hija en una clínica día a día hasta que por fin lanza una sola palabra. Porque a mi hija me le dedico yo de sol a sol, porque si la mimo es mi problema y siempre que quiera hacerlo lo haré sin temor a equivocarme porque la mejor medicina es el amor. Comprobado.

El tiempo me hizo muy fuerte, tanto que cuando quisimos otro hijo y los médicos dijeron que su retraso en el lenguaje iba más allá de la hipotonía que debíamos buscar la causa. ¡Después de muchos exámenes con los mejores médicos lo encontraron! Raquel es diagnosticada con síndrome Phelan McDermid. Ya sé que no sabes que es. ¡Pocos saben, es una enfermedad huérfana, solo cerca de 1.400 niños en el mundo están diagnosticados, en Colombia y hasta donde supe, sólo hay poco más de 9, en Cali mi ciudad, sólo 1 y esa es mi hija! ¿Cómo creen que me sentí?

Normal, un día más en la clínica y le dije a mi esposo, vamos a comer helado! Tenemos que celebrar. Si! Hay que celebrar, a uno la vida no le da nada que no pueda cargar, la vida es una belleza si sabes vivirla. Me sentí tan alagada de que Raquel me hubiera elegido como su mamá, saber que ella nos escogió y que yo iba a realizar el mejor trabajo por ella es únicamente halagador. Jamás sentí derrota o cansancio, jamás me he sentado a cuestionar por qué me tocó a mí, jamás la veo como la denominan en algunos lugares cuanto te hablan de los “niños normales”. Jamás.

Lo único que hago es tratarla como lo que es, una niña normal.

Pese a la poca teoría al respecto del síndrome mi hija no tiene nada de lo que dicen trae el síndrome, ni autismo ni enfermedades del espectro autista, ni debilidad en órganos internos, está mejorando su hipotonía y ya está comenzando a hablar. El síndrome tiene como característica principal mutilar o retrasar gravemente el lenguaje y a su alrededor las condiciones mencionadas anteriormente.

No sé quién me está leyendo, sólo sé que hay un único camino para continuar el viaje y se llama amor. No hay más. Le hablo todas las noches, le digo lo grande y fuerte que es, le recuerdo que nos habían dicho que no iba a saltar y que ahora salta y salta hasta que el sueño llega y se la lleva a dormir, le doy las gracias por ser como es, por elegirme, por ponerme a su papá en mi vida, le digo que ella es igual o mejor que los demás, le insisto en que se va a comer el mundo solo que le tenemos que dar ventaja a los demás niños porque ella es maravillosa, y yo? Mientras tanto yo me reconozco lo fuerte que he sido, lo constante que tengo que ser para lograr resultados y no bajar la guardia.

Los resultados están a la vista, ella salta, corre, está en escolarización normal, ya comienza a hablar, es un ángel inmenso; de hecho, su fisionomía no refleja su diagnóstico.

Algo me queda claro, tus hijos son lo que tú ves en ellos, lo que tu deseas para ellos. A unos nos cuesta más que a otros, pero si quieres un “hijo normal” vas a tenerlo, sólo tiene que visualizarlo y trabajar para ello.

Yo no sé dónde queda el alma, pero estoy segura que, si existe y que duele muchísimo, sobre todo cuando te tocan un hijo, pero… ¡ah! favor que te están haciendo, es justamente eso, lo que te hace fuerte.  Si me preguntan, sí quiero otro hijo porque sé que puedo ser la mejor mamá del mundo una y otra vez.

¡Ah! Y no te olvides que mi hija es la niña más linda del mundo al igual que tu(s) hijo(s)”

Por: Kika Mazo

Instagram: @kikamazo

Cel: 3216463268

Correo: kikamazo@gmail.com

Hijo vs. Sociedad

 

HIJO VS. SOCIEDAD🤔💖 Creo, deliberadamente, en que nuestra “graduación” como padres ocurre el día en que nuestros hijos se enfrentan a solas con la sociedad. Ya sea un intercambio, la vida laboral o el matrimonio, siempre habrá un momento de quiebre en el que entendemos que “no vendrá papi a ayudarme, y que mami ya tiene suficientes asuntos de qué ocuparse para yo ser uno más”. El desligarse de la familia como solucionadores imprescindibles de todo, nos hace dar el paso de inmersión a la sociedad, y ésta undudablemente nos acoge, o nos rechaza, en la medida en que nuestros padres nos hayan entrenado con las habilidades suficientes para entender la dinámica y ser parte de esa sociedad a la que pertenecemos. No pasa nada si malcriamos un niño, pero el día en que se enfrente a la sociedad, le tocará “a las malas” adaptarse o saldrá rechazado. No preciso hacer un estudio de la sociedad en la que vivimos, pero depende de la cultura sabremos más o menos a qué atenernos. Dentro de casa ningún niño tendrá problemas, mientras la mamá pueda excusarlo todo el tiempo de sus malos comportamientos, pero el día que busque complacencia en los ajenos, entenderá que es bien escasa. Los límites bien puestos son un regalo para nuestros hijos, unas “rodilleras” para las zancadillas que de por sí la vida nos pone, una habilidad bien distinta a la obediencia, que nos permite entregar buenos seres humanos a la comunidad que es el mundo. Formar un “tiranito” es re fácil, y digamos que como padres llega un día en que no nos pertenece y nos “desencartamos” de él. Pero como ciudadanos del mundo tenemos el reto de evolucionar nuestra especie, de entregar mejores personas. Ahí está nuestra misión, en graduarnos de padres entregándole al mundo buenas personas, seguros de sí mismos, con metas claras y con respeto por la humanidad. 💖💖💖 Los niños felices a veces no son útiles para la sociedad. Me inclino más porque sean felices, no a costa de lo que sea, sino dentro del respeto por el otro. Primero yo, pero después el otro💖 ¿Qué piensan de esto?👇
#MamaConAmor

Año y medio

 

MI BEBÉ AL AÑO Y MEDIO 💗👶 Elisa está cerquita a este corte de edad y quiero compartirles varias cosas de este momento que son regla general, pero si sus bebés no cumplen con alguna o están avanzados en otras, es normal, no es un motivo de estrés sino más bien de saber qué vamos dejando, y qué nos espera. A mis 19 meses yo:
⛤PUEDO:
– Hacer sonidos de mis animales preferidos
– Llamar a papá, mamá, hermanos o personas de mi confianza
– Hacerme entender con palabras y señas para obtener lo que quiero, o rechazar lo que no me gusta.
– Explorar los espacios, gatear, caminar, subir escaleras con ayuda.
– Comprender instrucciones simples como señalar partes del cuerpo, objetos.
– Jugar con el mismo juguete de 2 a 5 min
– Ayudar a que me vistan
– Comer con mis manos
– Cantar pedazos de canciones y bailar.
⛤ESTOY APRENDIENDO:
– A armar frases.
– A identificar las emociones que me genera el entorno, y la respuesta que debo tener.
– Que en unos espacios está mi mamá y en otros no, pero ella siempre vuelve por mí. – A lanzar pelotas
– A meter objetos pequeños en recipientes
– A escuchar un cuento entero
– A compartir, a veces comparto con facilidad pero casi siempre me cuesta.
– A generar empatía, dar besos y abrazos cuando me siento feliz
– A jugar con otros niños – A subir escaleras alternando los pies y a saltar con ambos pies
⛤NECESITO:
-Tiempo en cantidad y de calidad de mis padres
– Que me enseñen con amor y paciencia mis emociones
– Que me hablen claro, me lean y me canten, que me lleven al parque y a jugar con otros niños
– Una rutina que me de seguridad y me permita saber qué sigue
– Explorar los espacios con la supervisión de un adulto – Que me enseñen los límites de todo lo que pienso es posible hacer.
⛤ME GUSTA (Elisa):
– Sentirme amada
– Estar en familia – Bailar y cantar
– Meterme a la piscina
– Acariciar animales
– Jugar con mi hermana
💗💗 Información con colaboración de @laarboledamijardin
#MamaConAmor

Objeto transicional

 

EL OBJETO TRANSICIONAL 🐻🐯 Es básicamente un peluche, chupo, muñeco, cobijita, recipiente, al que los niños se aferran y le guardan un especial cariño, y al que quieren llevar a casi todas partes. Hay expertos que se han dedicado a investigar este “fenómeno”; algunos dicen, radicalmente, que es por el “abandono” de sus padres; otros, con más razón creo yo, concluyen que simplemente funciona como “ancla” pues si siempre lo tienen, es algo permanente en su mundo, no como todo que aparece y desaparece constantemente (lugares, cosas, padres). Mariana no tuvo objeto hasta los 3 años. Un día, en una visita a la casa de mis padres, encontró este Tigger que era de mi hermana, sucio y abandonado ya, y decidió adoptarlo, por encima de todos sus juguetes “nuevos”. Los expertos tampoco se explican por qué es uno y no otro ese objeto, lo que sí saben es que no es impuesto, por más que intentemos. Mariana no siempre está con Tigger, pero le gusta llevarlo al jardín y dormir con él cuando estamos en casa, si salimos de casa ni se acuerda que existe. Es un gran aliado cuando los llevamos a sitios en que ellos no se sienten tan seguros como citas médicas y casas ajenas. Es un problema cuando, por accidente, se nos queda para ir al jardín. Lo que sí es un hecho es que respetaré su amistad hasta que Mariana decida archivarlo como uno más de sus juguetes, y tengo que reconocer que el muñequito ha despertado en ella una intuición maternal gigante: le cambia los pañales, lo alimenta, le enseña a hacer popo en el baño, le lava los dientes… y también le sumo puntos que, aunque Mariana está pequeña, se siente responsable de él, no lo deja en otros lados por nada del mundo. Me acostumbré a la compañía de Tigger y le cogí cariño, en estos días en ausencia de Mariana, hasta le motilé las lanas sueltas 😂😂
#MamaConAmor

Pertenencia e importancia

 

“LA PERTENENCIA Y LA IMPORTANCIA 💗👭 Son las primeras dos metas de toda la gente, especialmente de los niños. Son tan importantes, que el sentimiento de conexión (o la falta de éste), es un indicador primario de cómo se desempeñará el niño en la escuela, tanto académica, como socialmente” -Jane Nelsen. Tomar al niño en cuenta, acerca de cómo se sintió en determinada situación (ojalá hiciéramos muchas muchas preguntas), cuál fue su punto de vista (sin suponer), cuál cree que es la solución (sin imponer, sin hacerlo por ellos), y el por qué lo hizo (sin que el adulto diga nada), permite que este sentimiento de pertenencia e importancia crezca, y como magia, disminuyen los episodios “desagradables” con los niños. ¿Podrían desaparecer estos eventos de resistencia de parte de los niños? No, ni aplicando ningún método rigurosamente. La voluntad, en tanto es descubierta por el niño, debe ser experimentada. Esto quiere decir que la tratarán de imponer, una y otra vez, con el ánimo de ver hasta dónde van los límites, NO porque sean retadores de nacimiento, sino porque están aprendiendo a vivir en un mundo nuevo. Para entrenar al niño en pertenecer y sentirse importante debemos dejarlo hacer cosas solo, no correr a solucionarlo todo de primerazo, acompañarlo mucho sin alabarlo, estar ahí para cuando nos necesite; algo así como estar presentes, pero distantes. ¿Qué complejo, no? Yo que pensaba que ser mamá era cargar al bebé como en las propagandas de pañales 😍🤣, pero qué hermoso es, a la vez, hacer toda una maestría en esto, con libros e intuición. 💗
#MamaConAmor

IMG_20170530_144316_715

Enseñar a esperar

 

ENSEÑAR A ESPERAR ⏳⏰ ¿Se puede? Como adultos de afán todo el tiempo, creemos que nuestros hijos “no pueden esperar nada, son impacientes, y todo tiene que ser ya”, y en realidad, el panorama es exactamente ese. Para que ellos comprendan el concepto de “espera”, requieren tener claro los siguientes conceptos:
⌚Pasado presente y futuro
⌚Los días de la semana, los meses y años
⌚Las horas (conocer el reloj)
Así, la espera que ellos consienten hacer, será pacífica y sin ansiedad. Como sabemos, esa espera no llegará sino dentro de muchos años, y con chiquitas como las mías o como los tuyos, se complica. Para nuestros pequeños el tiempo es ahora y nada más. Mamá desaparece y la sensación que produce en ellos es que no volverá nunca. Los pedidos de los adultos de “ten paciencia” no se entienden si para ellos el mundo es YA. Algunas estrategias para ayudarles a regular la frustración mientras deben esperar:
💣 Mostrarles un reloj de arena y decirles que cuando baje la arena, nos vamos.
💣 Mostrarles nuestro reloj de pulsera y decirles que cuando el palito este aquí, debemos irnos del parque.
💣 Si ya conoce los números, decirles en el reloj digital “cuando aparezca el 5 aquí, es hora de despedirnos”
💣 Distraerlos: es la mejor estrategia para los más chiquitos. Elisa empieza “mamosh -vamos” Y yo inmediatamente le sacó un juguete, corro, le muestro algo…
💣Conscientizar su incapacidad de hacerlo es vital, porque así nuestra exigibilidad se reduce a lo mínimo, Y nos pondremos en su lugar cada vez que se les dificulte hacerlo. “Amor, entiendo que quieras irte ya, yo también quisiera irme, pero debo hacer estas diligencias antes. ¿Quisieras pintar en esta hoja/jugar con este lapicero/sacar tú juguete…? Te prometo que apenas pidamos irnos, te avisaré bailando/con un silbido/mostrándote mi lengua…”. 💕💕💕 Si conocemos de fondo las capacidades de los niños, según la edad, seguro nosotros podremos APRENDER A ESPERAR sus respuestas adecuadas. Y es que los primeros que nos tenemos que educar para esperar somos nosotros 🙏💕
#MamaConAmor

Más

🙏💕Que entre las trampas, las redes, las zancadillas que nos ponen el tiempo, la rutina, el afán, siempre nos quede un huequito, aunque sea minúsculo, para mirar a los ojos, para besar, para disfrutar a nuestros hijos. Una vez lo establecemos, una vez lo conquistamos, ese escape del día a día que nos hace ver a los años como horas, a los meses como segundos, crece 🌱. Y empezamos a sentir la necesidad de mirarlos más a los ojos, de besarlos más, de disfrutarlos más. Así, esos “comportamientos rebeldes” que veíamos antes, esos “no me los aguanto”, esos “están insoportables”, empiezan a convertirse en “necesidades urgentes”, en “nos necesitamos”, “estemos más juntos”. Porque detrás de todos los actuares que concebimos como inadecuados, existe una necesidad que el niño quiere gritar, pero no puede, y no sabe. 💕🙏 Más más tiempo, como prioridad, como urgencia. Más calidad y cantidad. Más. 💕💕
#MamaConAmor

Ella es mi obra maestra

 

👧💖 ELLA ES MI OBRA MAESTRA (“Si -como afirma el Griego en el Cratilo- El nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de ‘rosa’ está la rosa y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’ -Jorge Luis Borges). OBRA porque yo la hice.
MAESTRA porque me enseña cómo es que se vive.

Y, cuando yo creo que ya he aprendido, ella vuelve y nace, vuelve y muta y me dice con esos ojos, con esa sonrisa “tú no sabes nada, ven yo te muestro cómo es la vida”, y con su sensatez, con su sabiduría intacta me lleva de la mano (sin soltarme) a la frustración, a la zozobra, a los cuestionamientos amigos de ¿Será que lo estoy haciendo bien?, me hace saber que aún no tengo idea de nada pero ella todavía está pequeña y me acompaña, me acompaña en todas las búsquedas que yo emprendo: quién soy yo, para qué vine a este mundo, necesito saberlo rápido para poder transmitirlo a sus manitos, a sus ideas… Ella no tiene afanes. Yo estoy aprendiendo a no tenerlos. Reprobaría su curso, una y otra vez, para quedarme a su lado aprendiendo.

Mi maestra hermosa se llama MARIANA, tiene 3 años y no llena aún ningún renglón de su hoja de vida. Cosa distinta es que firme con su alma cada línea de mi cuerpo.🙏💖
#MamaConAmor