Mamá con amor

 

ALGUNOS APUNTES SOBRE EL SUEÑO DEL BEBÉ

Lamento decirte, antes que nada, que esto no es un manual que garantiza noches placenteras con hijos en la primera infancia. Son meros apuntes que si bien no garantizan nada, pueden ayudarte.

En primer lugar, debes saber que el sueño es un proceso neurológico. Esto quiere decir que, tal como algunos decidimos irnos de casa a los 22, otros a los 40 no se sienten listos. Los procesos de desarrollo neurológico operan de muchas maneras, y nosotros, como padres, mentores y responsables, “poco” podemos hacer para acelerarlos -si la decisión que tomamos es respetarlos-.
Ahora, hay miles de métodos que prometen entrenar a los bebés para dormir toda la noche seguida pero, ¿A qué costo? Los seres humanos actuamos bajo patrones. Si un bebé llora, es porque está poniendo en práctica su único recurso para requerir ayuda (sea tetero, frío, calor humano, mamá). Si desconocemos este llanto y no acudimos al llamado, el bebé aprende a dormir toda la noche, pero no porque estaba listo, ni porque maduró, neurológicamente hablando. Lo que pasó es que adquirió un patrón de la siguiente manera: si lloro en la noche, nadie va a venir a buscarme; por eso, ni lloro. Esto puede tener o no repercusiones: si actúas así en todas las esferas de la vida del bebé, será un patrón que se replicará creando una constante sensación de abandono, pero si solo lo haces en el sueño, puede que no sume hasta convertirse en tan atroz consecuencia, puede que sí. Por eso muchos padres lo aplican, dejando al azar los efectos colaterales.
Si eres una mamá que optó por alguno de estos métodos y te funcionó, no te sientas mal. Ya tu bebé logró pasar la noche y esa catalización del resultado no va a causarle un trauma si en todos los aspectos de su vida tiene atención, cariño y cobertura pronta de sus necesidades. Si intentaste alguno de esos métodos y no te funcionó, no te sientas mal tampoco. Tú y tu bebé lo van a lograr cuando él esté listo.
En segundo lugar, te explico más o menos cómo funciona el sueño: el sueño tiene muchas etapas, y pasamos por ellas a lo largo de la noche. El paso de una etapa a otra genera despertares pequeños, que incluso los adultos tenemos, pero que ya ni nos damos cuenta que ocurren, porque somos maduros neurológicamente y logramos conciliar el sueño sin mayor esfuerzo. La etapa inicial es muy importante en este proceso, pues, cada que el bebé pasa de una etapa del sueño a otra, va a necesitar de las condiciones iniciales para conciliar el sueño. Entonces, si tú duermes al bebé en brazos, con tetero y cobija, cada que el bebé pase de una etapa a otra y tenga ese “mini despertar”, va a requerir brazos, tetero y cobija para lograr conciliar de nuevo el sueño. Es importante que, desde que decidas que el bebé se irá a la cama a dormir, pongas las mismas condiciones que puedas seguir sosteniendo durante la noche, para que él aprenda (dentro de sus posibilidades neurológicas), cómo quedarse dormido. Por eso la mayoría de métodos recomiendan que ese momento se de en la cuna del bebé, en su cuarto, con el fin de que el bebé no requiera ser cargado y paseado por la casa entera.
En tercer lugar, la rutina es campeona, no solo para éste, sino para todos los aspectos de la crianza. Tener una rutina que le permita al bebé tener certeza de lo que pasa, es ideal. Esta rutina varía según las condiciones de la familia y los gustos, pero es importante que sea a la misma hora y siguiendo los mismos pasos. Por ejemplo: comemos a las 6, tomamos un baño, nos ponemos la pijama, nos lavamos los dientes, vamos al cuarto del bebé, le decimos que es hora de dormir, ponemos una luz tenue, nos acostamos con él, le contamos un cuento de empoderamiento de este proceso, por ejemplo: “juanito tenía miedo de dormir solo, pero juanito aprendió que durmiendo crecería más para poder lograr todo lo que quería, poderse montar a todos los juegos del parque y darle besos a papá y mamá sin montarse en sillas. Entonces cada que juanito se despertaba por la noche pensaba: “todo está bien, es hora de descansar y papá y mamá también están dormidos” y juanito cerraba sus ojos y volvía a dormirse”. Ese cuento es lo último que haces y de ese momento en adelante no hay celular, televisor, bulla, juguete, historias… Si el bebé quiere ir al baño, entre todas las cosas que con una creatividad desbordada se les ocurren a esta hora, en la medida de lo posible lo acompañas sin prender luces y sin subir el volumen tenue de la voz ni la disposición para acabar el día. Le recuerdas suavemente que es hora de dormir y que mañana podrán hacer de todo, jugar, hablar, revisar la nevera y otras cosas que sí pueden postponerse hasta el otro día. Cuando has tomado la decisión de dormir, es a dormir.
En cuarto lugar, puede que el bebé se siga despertando (es lo más seguro). Pero cada que eso pase, tú vas a su cuarto y le recuerdas que todo está bien, que está de noche y que estamos descansando, que papá y mamá también están durmiendo y que puede dormirse sin problema. Expertos aseguran que emitir sonidos como “shhh shhh” suavemente, o “ttttt tttt”, lo ayudan a arrullarse mientras recobra el sueño necesario para seguir durmiendo.
¿Hasta cuándo ocurrirá esto? Hasta que su sistema neurológico esté listo para pasar de una etapa a otra sin ayuda. Sin duda los cuentos de dormir lo empoderan para que su cerebro, por programación neurolinguística, actúe mejor. Jugar en el día a que sus muñecos duermen sin pasarse a otras camas, sin tomar tetero, explicarle mediante canciones o historias de experiencias propias o ajenas que la noche es para descansar, ayudan a que ese proceso neurológico se acelere, sin garantías de tiempos específicos.
Ahora, es importante que sepas que siempre habrá bebés más pequeños que el tuyo que pasan la noche derecho, y también niños más grandes que no lo hacen. Compararse en la maternidad no sirve de mucho, sobre todo cuando de aspectos que te desgastan se trata. ¿Cuándo puedes empezar a aplicar esto? Cuando sientas que ya tu bebé podría estar despertándose por su incapacidad de pasar de una etapa a otra. Si sientes que tu bebé todavía puede tener hambre, requerir calor o compañía, u otro motivo de supervivencia básica, NO SIGAS ESTE MÉTODO, siempre sigue tu instinto. Esto generalmente ocurre al rededor del año (a veces antes, a veces después).
Sé que es agotador un bebé que no duerme derecho, o mejor, un bebé que no te deja dormir toda la noche y lo digo con conocimiento de causa. Mariana aprendió a dormir cuando Elisa nació. Tenía más de dos años y se despertaba más de 7 veces en la noche. Pero yo elegí el camino de respetar su proceso y ya pasó, lo logró. Creo también que esto, que no es tan bueno de ser mamá, es el precio que pagamos por tantos beneficios hermosos que vemos en los hijos. Un buen tip para aguantar este trajín es que, cuando te despiertes tú en la mañana, no importa la noche que hayas tenido, te digas a ti misma “RESET”, empieza mi día sin pensar en la mala noche, nadie me detiene y voy a vencer este cansancio. Lastimosamente siendo mamás nos damos cuenta que dormir no forma parte de las necesidades básicas del ser humano, jajaja, podemos sobrevivir siendo zombies.
Espero que te hayan servido estos consejos.
Un abrazo
SUEÑO1
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-Abogada de la UPB, Medellín, Colombia 2013 -Curso introductorio a la Psicología y Psicología de la Memoria, Salamanca, España, 2011 -Diplomado en Trastornos del Comportamiento en la infancia y adolescencia, Universidad CES, Medellín, Colombia 2014 -Taller en Disciplina Positiva para Padres, Medellín, Colombia, 2015 -Taller en Disciplina Positiva para Parejas con Jane Nelsen, Lima Perú, 2016 -Certificación en Disciplina Positiva para Padres, Medellín, Colombia 2017

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