Hola mamá, el camino que escojas no te quitará ese título. Es lo que en primer lugar y más claro, debes saber. Lo segundo, para sorpresa tuya es que leerás y leerás y sabrás que dentro de ti estuvo siempre la respuesta, yo nada más te dí un empujón. Te cuento mi historia:
Soy abogada. Me gradué eximida de los preparatorios de la Universidad por un promedio bastante bueno. Toda mi carrera me soñé siendo una súper ejecutiva, viajando, haciendo mil cursos y… pues te escribo desde mi casa. Cuando quedé en embarazo, lo pensé igual que tú. Me di a la tarea de hacer varias listas con pros y contras en hojas, en facturas, en separatas de periódico. En algún momento llegué a pensar que me estaba enloqueciendo, hasta que tomé la decisión y renuncié. Mis primeros días transcurrieron con tranquilidad, aún estaba en embarazo y me sentía feliz de no tener que trabajar en ese estado de lentitud, zozobra y mucha emoción. Tuve tiempo de leer, estudiar, qué era tener un hijo y cómo se cuidaba, me capacité un poco e incluso empecé a planear mi trabajo como independiente, pues no me gusta quedarme en casa “sin hacer nada”. Tracé varios planes, casi todos a mediano plazo, y con el tiempo, se me fueron cayendo uno a uno. Mariana nació prematura y agradecí cada instante el no ser empleada. Podía irme a los cuidados intensivos sin pensar en un jefe, en un cliente, en una tarea que estaba siendo inclumplida o retrasada por mi ausencia. Tuve la paz y la energía concentrada en ella y la saqué adelante (literalmente). Y cuando vi que la vida no es tan merecida, que tener un hijo no es tan fácil y sobrevivir a una experiencia de esas es una hazaña, ahí fue que rechacé la idea de volver a emplearme por gusto (porque por necesidad soy la primera que me pongo las botas), y tomé la decisión de ser mamá en casa por lo menos hasta que mis hijas entren al colegio.
Pero esa sensación de que eres todo para el bebé y el bebé para ti dura más o menos hasta los 8 meses, o hasta que empiezas a extrañar la rutina, y las entradas económicas, porque no vi jamás en la casa de mis padres que mi mamá le pidiera plata a mi papá y me parecía horrible. Reconocer la necesidad económica, social y personal de depender de alguien es tenaz. Y ahí extrañé mi empleo, mis días de oficina. Hablaba con mi mamá (siempre trabajadora) y me decía que el lunes en cierta forma fue un alivio para ella. El fin de semana metida 24/7 con 3 niñas de edades muy seguidas la hacían amar el quirófano (su trabajo) los primeros días de la semana. Yo pensaba que si volvía a trabajar sería muy triste llegar a casa a que alguien más me contara cómo había caminado, cómo había disfrutado la comida, o cómo había llorado por un juguete. Ese es el punto más crítico. cuando no sabes qué hacer y sabes que escoger un camino siempre conlleva rechazar en gran parte el otro. Reconozco indiscutiblemente que ser mamá de tiempo completo es el trabajo más extenuante y agotador. Sobran las cosas para hacer y no eres reconocida como nada, solo como mamá.
Te digo también que descubrí que no todas las mamás somos iguales y no por eso unas mejores que otras. Hay mamás que pasan todo el día en casa pero no se enteran de sus hijos, y mamás que trabajan muchas horas que lo saben todo de ellos. Hay mamás que viven lejos de sus hijos sin embargo saben conectarse con ellos de una manera muy eficaz. No hay receta ni ley, es cuestión de conocerse a uno mismo.
Siempre he pensado que “MAMÁ FELIZ=BEBÉ FELIZ”. Sí estás todo el tiempo con el bebé añorando el escritorio, jamás serás buena mamá. Si estás todo el tiempo en el escritorio añorando la casa, tampoco. Ser buena mamá en su esencia es ser una mamá feliz, una mamá que se siente orgullosa de sí misma y segura de estar haciendo las cosas bien. El tiempo que pasas con tu hijo no se acumula en un taxímetro, lo esencial es que sea tiempo de calidad, ideal si pueden ser muchas horas pero si no es así, no importa. El mundo moderno nos deja un montón de obligaciones como la de desarrollarnos como madres, ser mujeres emprendedoras, trabajadoras, buenos miembros de sociedad, cumplidoras del hogar y miles más. Y la consecuencia de el modernismo y tales exigencias es que tengamos una nube de dudas al escoger esa receta que nos hará felices haciendo todas esas cosas, cumpliendo todas esas expectativas.
Espero que escuches con mejores oídos a tu corazón. Ese sí que sabe decidir si lo mejor para ti será quedarte en casa o regresar al trabajo; eso sí, la decisión se toma después de tener al bebé, porque antes todo está clarísimo (jajaja).
Mamá con Amor
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-Abogada de la UPB, Medellín, Colombia 2013 -Curso introductorio a la Psicología y Psicología de la Memoria, Salamanca, España, 2011 -Diplomado en Trastornos del Comportamiento en la infancia y adolescencia, Universidad CES, Medellín, Colombia 2014 -Taller en Disciplina Positiva para Padres, Medellín, Colombia, 2015 -Taller en Disciplina Positiva para Parejas con Jane Nelsen, Lima Perú, 2016 -Certificación en Disciplina Positiva para Padres, Medellín, Colombia 2017

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8 comentarios en “CARTA A UNA MAMÁ INDECISA (OFICINA O CASA)

  1. Juliana Jaramillo says:

    De verdad que llore

    Me haces pensar en muchas cosas, re evaluándome mi vida y lo más importante, teniendo las prioridades claras. Que no las tengooooooo. Gracias Ana por hacerme pensar

  2. Marbelis Godoy says:

    Excelente mensaje, justo en el momento que lo necesitaba… Creo que esas palabras de verdad me llegaron mucho, hasta las anote : “ser mama de tiempo completo es el trabajo mas agotador y extenuante. Sobran las cosas que hacer y no eres reconocida como nada, solo como MAMA”. Gracias porque se que no estoy sola!

Comentarios

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