El embarazo de Mariana transcurría como el que cualquier mujer desea: no hubo náuseas ni otros síntomas, ni piel fea ni antojos, mi barriga era pequeña y proporcionada y no tenía ninguna contraindicación o regla que rechazara una vida normal. Renuncié al trabajo al tener 5 meses de embarazo porque quería dedicarme a mi bebé y me fui a acompañar a mi esposo a un viaje de trabajo 1 mes a los Estados Unidos. Allí los días se pasaron sin darnos cuenta y debíamos regresar a Colombia en dos días cuando, de repente, sentí que me mojé toda la ropa y me mojé y  me mojé sin parar, y empecé a sospechar lo que estaba pasando. Mi esposo estaba dormido al lado y lo desperté diciéndole “amor tengo agua por todas partes pero no me oriné” y con risa nerviosa corrí hasta el baño donde confirmé que no era orina lo que salía, y supe que era líquido amniótico pues podía sentir de dónde salía y era totalmente transparente. Llamé a mi obstetra en Medellín y al describirle la situación me dijo que me fuera para el hospital inmediatamente y tratara de permanecer acostada lo más que pudiera, a lo cual hice caso muy nerviosa, y cuando iba a colgar me dijo “creo que vas a tener una hija americana, prepárate”. Salimos para el hospital, obviamente sin maletín de parto ni cosas referentes a él pues todo estaba esperándonos en Medellín, donde se suponía que iba a nacer Mariana. Entramos en urgencias y nos atendieron amablemente, yo no podía parar de pensar que todo estaba sucediendo muy rápido y que debía ser un sueño o algo así. Cuando la médica confirmó que era líquido y la cantidad que quedaba, nos dijo que yo me quedaría en una sala de parto porque lo más normal era que si había reventado fuente, el cuerpo entrara en estado de parto en las 48 horas siguientes, ¡Con 28 semanas de embarazo! Apenas me acordaba de haber leído que como a eso de las 25 semanas (solo tres antes) el bebé ya estaba formado del todo, y, ante una eventualidad de nacimiento, podría sobrevivir con mucha ayuda y esas palabras retumbaban y revoloteaban en mi cabeza junto con todo lo que se venía encima: mi mamá no estaba conmigo, no teníamos nada, ni siquiera alguien a quién acudir, solo estábamos mi esposo y yo, y la vida de Mariana. Entré al cuarto al que me remitieron, con una cama como de ginecólogo, muchas luces y una cunita vacía en una esquina, y solo podíamos morirnos de la emoción de pensar que en unas horas conoceríamos a nuestra princesa, mezclado con risa, combinado con lágrimas, preocupación e incertidumbre. Pasaron 9 días en los que no me pude parar, siempre cuidando el líquido, hacía pipí en un pato y popó también, mi cuarto no tenía ventanas, no podía ni bañarme y todo eso solo con mi esposo, me hacían exámenes permanentes cuidando que no fuera a entrar ninguna infección pues estaba rota la bolsa y ante el mínimo signo, debíamos entrar en parto; 9 días son 9, una eternidad para tremenda ansiedad y a la vez como un castigo, la higiene es algo que te convierte en princesa o gamín y yo me sentía encarcelada. Al día 9 mi esposo le pidió permiso al médico para sacarme en silla de ruedas a almorzar a la acera del hospital y él entendió y aceptó. Mi esposo compró comida del hospital y salimos a la acera en busca de “libertad” y me puse a llorar cuando vi el sol, almorzamos en unas escaleras y nos devolvimos al cuarto, nos recibió la noticia de que ese día nacería Mariana porque había alto riesgo de infección. -“Quiero un parto natural”- le dije al doctor. Él prometió complacerme hasta donde más pudiera pero me explicó que como la bebé venía prematura no debíamos exponerla demasiado al estrés que implica un parto muy largo o una dilatación muy lenta, por lo que me propuso que indujéramos el parto con una hormona que se inyecta y esperáramos a ver cómo evolucionaba el cuerpo. Así me veía en ese momento, cuando estaba lista para que me llevaran a la sala de partos y me dejaron bañar:
Mamá con amor

 

 

Mi mamá y mi suegra alcanzaron a llegar para estar con nosotros en ese momento. Me pusieron la droga y pusieron un límite de tiempo: si en 6 horas no había dilatado lo suficiente y no tenía contracciones fuertes, recurrirían a una cesárea, pero yo estaba segura que sí podríamos lograrlo de manera natural. Como a las 3 horas empecé con las contracciones. Había una máquina que imprimía papelitos con montañas pequeñas y grandes, dependiendo de si la contracción había sido elevada o no, y yo solo sentía como un cólico menstrual a veces fuerte a veces normal. El médico y las enfermeras se sorprendían de mi umbral del dolor, y muy cerca se oían gritos de mujeres que estaban en las mismas que yo, me sentía fuerte. A las 6 horas no había dilatado NADA y tenía contracciones muy fuertes, me hacían brincar un poquito de la cama cada que las sentía; el médico me dijo que no debíamos renunciar a nuestro plan inicial y que me preparara para una cesárea. Yo estaba tranquila hasta que dijo eso y vi que en ese instante llegaban con una silla de ruedas por mí, pensé que podía siquiera pensar un rato o esperar más pero era en ese instante que todo estaba pasando, mi hija iba a nacer. Me despedí de mi mamá y mi suegra y mi esposo me acompañó a la sala de cirugías. La anestesia fue en la columna, me pincharon dos veces porque la practicante de turno no lo supo hacer y el médico tuvo que corregirla, y en ese momento ni me importó, solo pensaba en conocer a Mariana, la que por tanto tiempo me había imaginado y ya iba a nacer. Me pasó un corrientazo caliente por el cuerpo y en un segundo ya no pude mover los pies, ni las piernas, ni la cadera. Me hicieron varias pruebas de sensibilidad y sentía pero no me dolía cuando me pellizcaban. Empezó el procedimiento y me pusieron una tela en frente de la cara. A mi esposo lo sentaron a mi lado para que me cogiera la mano y tampoco lo dejaban ver. Yo sentía todo pero sin dolor, sentí cuando cortaron, olía a chicharrón, sentí cuando empezaron a hacer presión desde el pecho hasta abajo y de repente le dijeron a mi esposo “párese que su hija va a nacer” y él se paró muy obediente con el celular y la sacaron y bajaron la tela y me la pasaron y tomaron la foto y la vi y conté los dedos y las manos y los pies y se la llevaron. Así como lo cuento fue, o más rápido. Y vimos que la pesaron y pesaba 1 kilo 900 gramos (fue una sorpresa que estuviera tan grande para el tiempo que tenía) y la midieron y eran 25 centímetros de una cosita viscosa y gritona pero totalmente llena de vida.

Mamá con amor

Me recuperé y me explicaron que la bebé había tenido que ir a la incubadora. Ese riesgo ya nos lo habían explicado debido a las semanas de embarazo. Pero la vimos tan grande y vital que por un momento esa posibilidad se borró de nuestras mentes. Cuando confirmaron que sí había requerido ir a la NICU (Sala de Cuidados Intensivos en Inglés) fue un momento difícil. Fuimos a verla y no pudimos tocarla. Estaba metida en una cajita totalmente envuelta de cables y lámparas y cosas extrañas y yo quería practicar mi nuevo rol de mamá y abrazarla y darle mi leche como lo había leído tantas veces; y el papá estaba preparado para echársela al pecho como le habían recomendado sus amigos, pero no pudimos más que verla y oír los monitores que pitaban muy duro cada vez que dejaba de respirar y el oxígeno le inflaba el pecho, o cada vez que su oxigenación se caía y actuaban muchas máquinas al rescate.

Mamá con amor

 

Mamá con amor

 

Los primeros 4 días estuve en la clínica recuperándome de la cesárea, me dolía más el hecho de irme al cuarto sin mi bebé y la incertidumbre de si todo eso que estaba pasando iba a terminar en un final feliz. Iba una señora a visitarme y a explicarme que yo debía dar leche por medio del extractor porque Mariana no sabía chupar y no aprendería sino varias semanas después, y que si yo le daba mi leche saldría de la NICU en la mitad del tiempo que si le daba fórmula. También me dijo que somos animales y no hay vacas que no den leche, así como no hay mujeres recién paridas que no den, a menos que exista una enfermedad de por medio, y yo le expliqué que en Colombia me habían dicho que no todas daban leche y me dijo que uno podía elegir entre dar leche o ser caprichoso. Me recomendó que me extrajera cada 4 horas y se me volvió un reto: si la leche mía era lo que nos iba a devolver a nuestra Mariana iba a dar toneladas de leche, fuera como fuera. Y me sonaba una alarma y cada 4 horas estaba yo frente a esa máquina, a veces llorando porque es como 100 alacranes pegados del pezón y al principio salían 5 goticas. Pero cuando empecé a ver llenarse esos tarros entendí que estaba cumpliendo con mi parte, y recé también para que Mariana estuviera cumpliendo con la suya, de sobrevivir lo mejor posible a esa caja y así lo estaba haciendo.

Mamá con amor

 

Al cuarto día fue un día muy feliz: pudimos cargarla por primera vez. La foto me encanta porque revela todos los sentimientos envueltos: risa, llanto, nervios, amor… Mil. Era un tamalito hermoso lleno de fragilidad y a la vez de vida. Le toqué todo lo que estaba descubierto, le canté y la cogí pensando en todo lo bonito que alguna vez había oído. Me prometí ser la mejor mamá del mundo si ella sobrevivía. Me invadía un sentimiento eterno de bondad.

Al cuarto día fue un día muy triste: tuvimos que volver a casa sin Mariana. Los días anteriores estaba a tres corredores de distancia, caminados muy despacito por la cortada de la cesárea, pero a partir de ese día estábamos a media hora de ella, a semáforos y tráfico. No pude evitar llorar, como si la hubiera perdido, como si me la hubieran robado, y en efecto lo estaban haciendo. Creo que no hay momento más duro de esta historia que ese en el que tuve que abandonarla. Me sentía la peor mamá, incapaz de estar con mi cría, incapaz de haberla mantenido en mi barriga más tiempo. Pero mi tristeza se apagaba por largos ratos mientras estaba al lado de ella, teniéndola como canguro, oyendo siempre los progresos que había tenido como la mamá más orgullosa: “hoy no paró de respirar”, “hoy abrió los ojos mucho rato”, “hoy le quitamos algunos cables y respondió bien”, siempre en progreso y nunca retrocediendo, mi Mariana siempre fue la heroína. Y las enfermeras me hacían ver que ella era la fuerza que me faltaba en los momentos difíciles, me decían que ella la tenía para sobrevivir, también la tenía yo para aguantar.

Mamá con amor

 

 

Y los días fueron pasando y ella progresaba y progresaba pero su graduación de la NICU era que tomara leche de mi pecho. Eso significaba que ella había desarrollado la succión y podía irse a casa. Fueron 19 días de muchas cosas: a nivel de pareja, enfrentar esta situación nos hizo crecer y entender que nuestra familia éramos nosotros 3, no mi mamá ni la mamá de él y que así debíamos darnos fuerza. A nivel personal, aprendí la paciencia, me preparé mejor como mamá al no tener más que mi intuición para manejar toda esa situación y aprendí a confiar en mí misma. A nivel social, entendí que son muy valiosos los consejos que me pudieran dar pero la última palabra siempre la tengo yo y nada pasa si desconozco lo de moda o lo que se usa. Y así fue una experiencia que me abrió las puertas a un área del conocimiento nuevo, que por más estudiado que esté no se entiende hasta que se vive. El parto es la puerta a ese campo, a esa nueva vida que está por comenzar y que cambia la que hasta ese momento se venía viviendo.

La experiencia más extrema, más tierna, más aventurada, más débil, más amorosa. Todos los adjetivos caben para describirla. En mi caso, la más hermosa de mi vida.

Mamá con amor

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-Abogada de la UPB, Medellín, Colombia 2013 -Curso introductorio a la Psicología y Psicología de la Memoria, Salamanca, España, 2011 -Diplomado en Trastornos del Comportamiento en la infancia y adolescencia, Universidad CES, Medellín, Colombia 2014 -Taller en Disciplina Positiva para Padres, Medellín, Colombia, 2015 -Taller en Disciplina Positiva para Parejas con Jane Nelsen, Lima Perú, 2016 -Certificación en Disciplina Positiva para Padres, Medellín, Colombia 2017

28 comentarios en “EXPERIENCIA DEL PARTO: MARIANA

  1. Manuela Duque says:

    Ana, sos una tesa, escribes delicioso, no provoca parar de leer y además todo lo escribes con tanto amor que no lo trasmites a nosotras tus lectoras. Muchas gracias por mostrarnos estas experiencias tan enriquecedoras, que hasta yo, sin ser mama, me siento feliz leyendo. Sube mas fotos, eres una mama muy bonita y tu bebe es divina también. De nuevo muchas gracias!!

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Hola Manuela!! Qué rico que te guste leerme, de eso se trata mi blog. Aunque no seas mamá, nunca está de más aprender sobre el tema. La idea de este blog es principalmente transmitir eso que sientes y me hace feliz ver que está cumpliendo su cometido. Seguiré tu consejo de subir más fotos, es que soy aprendiz en esto y cada día voy sacándole más provecho a la página. Muchas gracias de nuevo y un abrazo de mamá con amor!.

  2. Ana Lucia Moreno says:

    Ana,
    Muy inspirador leer esta historia!
    Tienes el don de transmitir sentimientos por medio de tus escritos. Dan ganas de reír, de llorar… de seguir leyendo.
    Te felicito por la valientía que debiste mantener durante esos largos días, y por haber sido capaz de entender el valor real de las circunstancias de la vida.
    Aun no soy mamá pero quisiera serlo, y te confieso que leer tu experiencia del parto, me hizo ver que tener un hijo en otro país puede ser algo lindo e íntimo. Gracias por recordarme la importancia de la intuición.
    Un abrazo grande! Sigue escribiendo e inspirándonos 🙂
    Analu

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Analú tan linda!! Mil gracias a ti por leerme y qué bueno que te gusta. Esa es la idea de este blog. Creo que tener un hijo en otro país tiene todas las ventajas del mundo, y tú que vives por fuera, me imagino cuántas veces has pensado que puede ser muy triste estar tan lejos de tu familia y que se “pierdan” ese momento. Te quiero decir que no lo dudes ni un segundo, es el momento donde sentí que realmente conformaba mi familia y no estaba integrada ni dirigida por ninguno de los papás de los dos. Puede ser tal vez el inicio a la libertad de crianza y muy poquitos saben lo que ese privilegio significa. Te mando un abrazote y espero que me sigas leyendo… Qué rico personas conocidas y queridas por aquí!

  3. Nany Marcela Gomez says:

    Hola Ana,
    De casualidad te encontre en instagram y quise leer tu historia de inmediato, de verdad me recuerda mucho la mia. Me senti identificada con cada palabra que escribiste en este articulo. Mi caso fue muy parecido aunque con un poco mas de complejidad, ya que tengo un niño de 3 años- 8 meses y cuando tenia 32 semanas de embarazo estabamos de viaje para una novena navideña en cali colombia y fui a donde mi ginecologo de hace años atras ya que no vivia ya en esa ciudad y me dijo que debia internarme inmediatamente porque tenia la presion alta; algo completamente extraño porq habia ññevado un embarazo completamente normal, y 9 dias exactamente como tu me dijo el medico que era el dia del nacimiento no solo de el niño Dios sino tambien de mi pequeño Nicolas, Nacio el 24 de Dic de 2011 con 1.740 gramos. A mi como a ti me impresiono dejarlo en la UCIN pasaron 18 dias muy largos hasta que llego exactamente el mismo examen final que era succionar y funciono asi que nos dieron salida. Hoy vivo mas que agradecida con Dios por ese maravilloso regalo y tambien ahora queremos tener de nuevo otro bebe pero con muchisimo susto y ansiedad por lo sucedido anteriormente con nuestro bebe. Te segire de ahora en adelante a ver si me animo mas pronto de lo q imagino. Un abrazo y este embarazo seguro llegara a su termino como todas las madres lo soñamos.

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Hola Nany!! Muchas gracias por leerme. Me encanta que te hayas sentido identificada con la historia y que también todo haya salido así de bien! . No tengas miedo de volver a ser mamá, a veces pasan las cosas porque el destino así lo quiere y quiere que aprendamos de las situaciones pero eso no implica que tiendan a pasar las cosas malas una y otra vez. Espero que te animes y que no veas reprimido tu deseo de ser mamá por el miedo de volver a repetir ese episodio. Te confieso que yo también pienso en eso y me da miedo, también, ya que se acercan las semanas, por las noches pienso qué pasaría si volviera a pasar lo mismo, es normal, pero la mayoría del tiempo solo me dominan pensamientos positivos y espero que así sea en tu caso también. Un abrazo grande y muchas gracias de nuevo por compartir tu experiencia conmigo!

  4. Natalia Velasquez says:

    Ana que tesa, sin palabras, absolutamente increíble este espacio, trasmites una cantidad de emociones en cada palabra, te felicito de todo corazón. El tiempo definitivamente pasa volando y aunque no tuvimos la oportunidad de compartir muchos momentos en el colegio, tengo gratos recuerdos tuyos y me alegro mucho ver esta etapa de tu vida. Seguiré atenta a tu blog. Un abrazo

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Naty muchas gracias!! No sabes cuánto me alegra que también gente conocida me lea y me siga. Estás bienvenida en este espacio y me gusta mucho que te guste. Un abrazo grande!!

  5. Daniela Bedoya says:

    Hola Ana.

    Vi tu instagram casualmente y no aguante las ganas de chismosear tu blog.
    Tengo una hija de 18 meses y Gracias a Dios no tuve ninguna complicación, ella Nació a término. de seguro no soy tan Fuerte como tu y me hubiera vuelto loca de sólo saber que no podía llevármela a casa y tenerla en mis brazos como todas lo soñamos. Eres una guerrera, te seguiré leyendo. Muchas bendiciones para Ti, y tu hermosa Familia!!!

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Hola Daniela!! Qué bueno que te gustó mi blog. Te doy la bienvenida cuando quieras leerme y aportar también a esta comunidad de mamás en misión. Un abrazo

  6. diana quiros says:

    Hola Ana!
    Mi Maximiliano tambien nacio de 28 semanas, y al leer tu historia me senti completamente identificada… Irse y dejarlos en la clinica por tanto tiempo es devastador, pero tenerlos en la casa es la recompensa mas grande del mundo.

  7. martica says:

    Descubrí hace muy poco tu blog a través de una foto en instagram y me ha parecido súper lindo. Me sentí muy identificada contigo, ya que también soy madre de un bebé que nació prematuro a las 32 semanas por causa de una ruptura prematura de membranas ovulares. Afortunadamente, mi bebé ahora se encuentra muy bien y ya tiene 2 años y medio. Ahora me encuentro nuevamente en embarazo, tengo 25 semanas, y no dejo de sentir miedo de que nuevamente vuelva a pasar por ésta situación y en 20 días viajaré por una semana a Estados Unidos, por lo que quisiera que me dieras información acerca del hospital al que acudiste y si hay algún problema en la atención en otro pais. Muchas gracias y felicitaciones por tus bebés!

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Hola!! Qué rico que me lees. bienvenida siempre a mi blog!! Me encanta oír esa historia de tu hijo mayor, los prematuros son verdaderos milagros. Por tu nuevo embarazo, tienes que confiar (aunque es difícil y lo se) en que todo va a salir muy bien. Por tu viaje no te preocupes pues vas a un país espectacular donde si te pasa algo, Dios será el que determinará eso, estarás en las mejores manos pues la salud es realmente una prioridad para todos. En mi caso, vivo en Medellín y lo primero que hice cuando rompí membranas, fue llamar a Assist Card, el seguro de viajes que tiene mi póliza de salud. De esa llamada me direccionaron a un Hospital público (importantísimo que sea público pues es mucho más barato que el privado y puedes negociar la cuenta). Este seguro cubre solo 5000 dólares y no hay otro cubrimiento distinto pues todas las pólizas de salud excluyen los partos en otros países, incluído el seguro de las tarjetas de crédito. Entonces antes de viajar fíjate bien qué hacer en caso de emergencia según tu póliza de salud y si tienen un teléfono de asistencia internacional. Tenlo a la mano y viaja con tus controles prenatales. Piensa que todo va a salir muy bien y no llames las malas energías, pero en caso de que pase algo, ya sabes cómo acudir a alguna ayuda. En mi caso me direccionaron a Broward Health en Coral Gables. Si tienes más dudas pregúntame más.

  8. ELIANA SUAREZ says:

    Hola ana, desparchada por instagram me encontré con una foto tuya y me causo curiosidad, entre a tu perfil y quede lela con esa nena tan bonita y ocurrente que tienes, me pareció interesante tu sitio y me entro mas curiosidad, así que aquí me tienes… no soy Madre, espero serlo algún día, claro si no me deja el bus y mi reloj biológico me lo permite! aunque cada dia que pasa me desespero por mi edad (32) no tengo pareja y creo que es por esta razón que no se ha cumplido mi sueño. Considero que lo que muestras en tu diario vivir es muy interesante no solo porque compartes tu vida sino porque ademas gracias a tu experiencia das un punto de vista objetivo de lo que es este proceso de la crianza y demás, es bacano encontrar en la red personas mas “reales” a las que particularmente todo el mundo incluyendo yo sigo.. mamas super fit con sus marcadas chocolatinas y demas, pero que no son como todas las mamas, te felicito y aunque como te digo no se de este tema generas tanquiladad en tus post porque todas las mamas pueden ver que no estan solas.. y sobre todo a amar su cuerpo luego de la generación de vida! me gustaria ver mas tenas de mamas primerizas no se! gracias y te admiro .. ha y me divierto con mariana que nena tan simpatica y dulce… jejeje es de otro mundo

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Hola Eliana!!! Tenía un poco abandonada la página y entré hoy y me encontré con tu mensaje, no sabes la alegría que me da leerte!!!. Creo que captaste perfecto lo que quiero transmitir y es mi vida de mamá real más que todo, mi amor por mis niñas. Espera más temas de mamás primerizas, con seguridad los voy a tratar. Pero tienes buen material qué leer en el instagram y en esta página, mientras tanto. Un abrazo muy grande y bienvenida a este espacio, espero que me des la noticia cuando vayas a ser madre!!!

  9. evelin garcia says:

    que historia tan triste pero a la vez tan llena de bendiciones, me haces reflexionar definitivamente el amor de madre es una cosa que no se sabría como describir, la voluntad de DIOS al dar vida y al bendecirnos por ser las portadoras de vida.

  10. Gina Marcela Bertel Perez says:

    Acabo de leer tu historia y no pude evitar llorar, soy madre hace exactamente 85 días de un bebé a término y todo como lo soñé, tuve un parto humanizado fue natural y nació en Medellín (vivo en la costa), mamá feliz y disfrutando de mi chiquitin lo que más pueda, no puedo renunciar al trabajo porque trabajo en empresa familia y soy prácticamente la encargada de la empresa, pero gracias a Dios puedo manejar mucha flexibilidad en los horarios, de verdsd sería ideal dedicarme a mi hijo 100% pero no es posible, le dedicaré todo el tiempo que sea posible y disfrutar cada segundo con él; precisamente tengo una amiga mía cercana que acaba de tener bebé prematuro de 34 semanas (hoy tiene 5 días), si 8mes que sabemos que es bastante delicado, pero ha sido un guerrerito y un luchador y su evolución va excelente y así seguirá siendo en el nombre de Dios, ya le copie el link a mi amiga porque se que le servirá mucho, le ha sido bastante duro que me imagino que no es una situación fácil, a diferencia tuya ella tuvo ruptura de membranas y el líquido lo botó todo y muy rápido por lo que tuvieron que hacerle cesárea a las 4 horas de haber roto fuente, y muy curioso ella también es abogada como tú. Estas historias son demasiado lindas y me deleito en leerlas

    • Ana María Franco
      Ana María Franco says:

      Muchas gracias por este mensaje tan bonito, lo mejor de este tipo de espacios es poder compartir nuestras experiencias y enriquecernos de las mismas. Un abrazo y siempre bienvenida!!

  11. Valentina Sánchez says:

    Tesa, eso es lo que eres, una tesa! Estoy totalmente de acuerdo con todas estas mujeres, es delicioso leer estas vivencias y aprender de cada una. Aunque no soy mamá, llore de principio a fin como una magdalena, y me llena el hecho de saber que las mujeres somos capaz de tanto. Una fiel admiradora de ese amor tuyo por Mari y Eli, esa soy yo.

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